1.- LA BURBUJA DEL EMPRENDIMIENTO

Hoy en día no hay nada más chic que cuando te presentan a alguien y te pregunte a qué te dedicas puedas decir: “Soy emprendedor”, algo que hace unos años te hubiesen mirado con cara de circunstancia pero que ahora desprende un cierto glamour. Y es que en el momento en que anteriormente una persona con un kiosko o una tienda de barrio dejaba de ser un autónomo y se autodefinía como empresario había que buscar algún adjetivo más atractivo que te hiciese diferente, y eso era seguir la senda del emprendimiento.

De eso se dio cuenta rápidamente el gobierno, realizando así una campaña de marketing sin precedentes que empujase a mucha gente que ocupaba las listas del INEM a ayudarles a rebajar esas catastróficas estadísticas autoconvenciéndose de esa necesidad de autorealización en un idílico nirvana de superación, falta de jefes, libertad y conciliación. Ya todos conocéis ese principio de marketing en el cual no hay nada más importante que crear una necesidad en tu cliente que hasta el momento ni él conocía.

Eso nos ha llevado a que durante los dos últimos años un gran porcentaje de gente se lance al “emprendimiento” persiguiendo ese sueño, pero sin la preparación ni los conocimientos necesarios que cualquier empresario (de los de verdad) saben que se necesitan para arrancar un negocio con un mínimo de garantías, simplemente porque creen tener una idea que nadie ha tenido hasta el momento. No se dan cuenta que una idea como tal no sirve absolutamente de nada sin un gran plan detrás, un estupendo equipo y una perfecta ejecución, sin olvidar el solicitar con sus correspondientes velas algo de ayuda divina (que digo yo que algo ayudarán).

Esa falta de planificación es el principal motivo de que el porcentaje de fracaso sea tan exageradamente elevado, convirtiéndose en una auténtica heroicidad el llegar a los cinco años de vida con tu negocio. Así que es importante prepararse bien sin obviar un claro procedimiento y estrategia asesorada por profesionales que minimicen ese claro riesgo, y sobre todo no pensar que el emprendimiento es la única salida viable, ya que no todo el mundo sirve para ello, igual que sabemos que no todo el mundo sirve para ser futbolista profesional por mucho que le guste el fútbol e incluso por mucho que entrene. Y es que esta moda del emprendimiento va a ir cayendo por sí sola como una selección natural, tras la cual quedarán los que realmente están preparados para llevar adelante un negocio con todo lo necesario. Eso sin olvidar que ese mismo gobierno que nos mete en la cabeza que nos ponen facilidades para que podamos realizar y alcanzar nuestro sueño en un Estado de Bienestar, como si del “American Dream” se tratase, no hace más que colocar palos en las ruedas privándonos de una serie de facilidades que en otros países sí que han entendido sus gobernantes que son necesarias para poder minimizar en algo el riesgo al emprender y quitarles a ellos el dolor de cabeza de bajar la tasa de paro, o al menos dejar de aumentarla.

Os estaréis preguntando por qué en un blog dedicado teóricamente a la industria musical el primer artículo trata sobre emprendimiento. No, no os he engañado ni he perdido el norte en el primer post, se trata simplemente en que si quieres arrancar tu carrera profesional en el mundo de la música te estás convirtiendo en un auténtico emprendedor, y como tal debes seguir las mismas directrices si no quieres formar parte de ese elevado porcentaje de fracaso.

Lo primero que necesitas es definir correctamente tu perfil y comenzar a trazar una estrategia asesorado por gente que conozca cómo funciona esta industria. A lo largo de los próximos posts os iré compartiendo pequeñas guías y consejos para facilitaros este proceso, desentrañando el funcionamiento interno de la industria en búsqueda del camino menos espinoso hacia el éxito, o al menos la supervivencia en un primer punto (tampoco queramos ser ambiciosos antes de empezar). Realizaremos tareas de coaching para ayudaros a definir vuestro papel dentro de la industria musical, veremos como acceder con un mínimo de garantías a las compañías discográficas, como poder tener a tu alcance una promoción en condiciones que haga que tu música realmente se trabaje e incluso cómo llegar a convertirte en un artista objetivo y prioritario para una compañía con todo lo que ello supone. También haremos un gran repaso a los principales errores que prácticamente todos los artistas cometen para que puedas huir de ellos como los gatos del agua. Vamos a intentar que tengáis una serie de armas que os permitan decidir cuál es el mejor camino para vosotros y tomar las mejores decisiones para que ese camino dé menos miedo.

Y es que, no nos engañemos, el mundo de la música en sí ya ha sido demasiado tiempo una burbuja como para ahora sumarle esa gran, enorme e inestable burbuja (que pronto estallará) del emprendimiento.

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